La industria de la construcción es prolífica y ha experimentado cambios importantes en el último siglo, lo cual ha contribuido de manera significativa al desarrollo económico del país.  Uno de esos rubros que tiene gran relevancia es el de las constructoras de obras civiles, por lo que vale la pena considerar su enfoque y saber diferenciarlo del sector público y los proyectos de carácter privado, ya que son términos que suelen confundirse.

En principio, hay que resaltar que la construcción es un giro de negocio esencial para el motor productivo nacional, por lo que no resulta extraño que tenga tanto éxito y que sea de carácter indispensable para el bienestar urbano. Desempeña un rol de mucho valor en la calidad de vida, en el éxito de las empresas, tanto así que, entre los años 2000 y 2012, amplió su participación en el Producto Interno Bruto (PIB) un 34%, pese a las transformaciones financieras, las crisis internacionales y los problemas a nivel nacional.

Tanto la construcción en general, como la ingeniería civil, han tenido un papel de gran preponderancia en la capacidad del ser humano para adaptarse a un entorno, facilitando el crecimiento de las pequeñas comunidades y permitiendo su expansión hacia las ciudades. El alcance de las Constructoras de obras civiles  llega hasta tal punto que no solo están enfocadas en la edificación de espacios de producción y almacenaje, que vienen a generar empleos y oportunidades de negocio, sino que también se centran en urbanizar, civilizar y crecer, de manera que haya mayor acceso a calidad de vida.

DIFERENCIAS ENTRE OBRAS PÚBLICAS, PRIVADAS Y CIVILES

Pese a la complejidad que entraña el desempeño en el sector de la construcción, distinguir sus diversas aplicaciones es más sencillo de lo que salta a la vista. Las obras públicas, por ejemplo, son aquellas que comisiona el Estado, muchas veces mediante la contratación de una constructora privada, con el objetivo de generar bienestar social. Destacan por estar financiadas con fondos públicos, como parte de los proyectos del período de gobierno, y no persiguen un fin de lucro, sino que se enfocan en ser útiles para todos los ciudadanos. Entre ellas se cuentan las carreteras y autopistas, aeropuertos y presas.

Por otro lado, las obras privadas son promocionadas por una persona o corporación de carácter no gubernamental, lo que significa que persiguen un beneficio económico y no están abiertas al público en general. Un ejemplo son las casetas de cobro y plantas. No obstante, hay un amplio margen de diferencia entre este término y la ingeniería civil, que se considera como una de las ramas de conocimiento con más campos de actuación dentro de las competencias que ejercen las constructoras de obras civiles.

La noción de este tipo de proyectos está vinculada con el desarrollo de infraestructuras para el uso y comodidad de la población, a través de construcciones que sean de provecho para los ciudadanos durante generaciones. Tienden a contribuir con la organización del territorio, la planificación de las ciudades, la expansión de las zonas rurales y el aprovechamiento de los recursos. Entre ellas podemos contar los puentes, las redes de alcantarillado, infraestructura vial y otras aplicaciones sin las cuales ninguna ciudad podría sostenerse.

INNOVACIONES EN LA INGENIERÍA CIVIL

El sector de obras civiles también se ha visto abatido por la emergencia sanitaria, derivada de la proliferación del COVID-19; sin embargo, los expertos ya vaticinan que el próximo año representará un repunte para la economía tanto del sector como de los empresarios e inversionistas que desean contratar servicios especializados para sus proyectos. Esto no solo se debe a un conjunto de esfuerzos en pro de reactivar la fuerza financiera del rubro de la construcción, sino a una serie de tendencias que prometen.

  • Las empresas como Meprosa, que también abarcan el sector de obra civil, están implementando metodologías y materiales que, de cara al 2021, buscan ser sostenibles y biodegradables, sin que ello signifique que habrá una pérdida de la calidad. El acero galvanizado seguirá estando presente para el reforzamiento de edificaciones y la prevención de la corrosión. También empezará a verse con más frecuencia el hormigón permeable, que es más granulado y permite el paso del agua a la tierra; así como el bioconcreto u hormigón autocurado.
  • Optimización de recursos. Llega la innovación tecnológica con mucha más fuerza, especialmente a través de los modelos BIM, que implican el procesamiento de la información de los proyectos de construcción en plataformas digitales, con el fin de que los gestores puedan medir todas las variables y ser más eficientes. De igual modo, avanzan y cobran fuerza las aplicaciones para dispositivos móviles en los procesos de construcción, reduciendo el uso del papel.
  • Las generaciones millennials y centennials están en la búsqueda de su propio patrimonio, pues no están dispuestas a conformarse con un puesto de empleo toda la vida. Por ello, son cada vez más las personas de este rango de edad que optan por invertir en el sector de la construcción, ofreciendo edificaciones adaptadas a las nuevas necesidades de los ciudadanos, innovando y cuidando al planeta. Las constructoras de obras civiles desempeñan un rol fundamental en este sentido, porque son las que ejecutan el proyecto e impulsan al inversionista.
  • Mantenimiento y tareas pendientes. No solo habrá un mayor enfoque en la implementación de tecnologías y materiales, sino que, precisamente debido a la crisis de los últimos meses, el mantenimiento de infraestructuras será muy importante para que las obras sean capaces de cumplir eficientemente con su propósito. El aislamiento derivado de la pandemia ha dado pie a un estado pasivo en el proceso de hacer mantenimiento a las estructuras, razón por la cual se aunarán esfuerzos para prevenir la aparición de deterioros o reducción en la vida útil de las edificaciones. En los países desarrollados, ya no es necesario rehacer una estructura, porque hay planes que se ejecutan cabalmente para que cualquier puente o edificación continúe siendo transitable a largo plazo.

En Meprosa somos una empresa con tres décadas de experiencia en la construcción pública y privada, siempre con la visión de convertirnos en una de las constructoras de obras civiles más importantes de México. En la actualidad, lideramos el mercado y seguimos creciendo, porque queremos atender a nuestros clientes con responsabilidad y eficiencia. Pueden comunicarse con nosotros al teléfono: (668) 166 1137 o escribiendo al correo: ventas@meprosaconstrucciones.mx. Estamos en la Calle de la agricultura, esquina con la industria, #1057, Parque Ecológico Industrial, 81256, Los Mochis, Sinaloa.

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